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Intocable

12 abril, 2012

TÍTULO ORIGINAL: Intouchables

DIRECTOR: Olivier Nakache, Eric Toledano

NACIONALIDAD: Francia

AÑO: 2011

El otro día me desayuné la noticia de que Intocable había alcanzado el millón de espectadores en España. “Con razón” me dije, y es que no es para menos, teniendo en cuenta que se trata de la película de habla no inglesa más taquillera de la historia del cine. Ahí queda. Y como tantas perlas (esta ya ristra) de la industria vecina, buena parte de la clave de su éxito ha sido el boca-oreja, no en vano antes de haberla visto en el pase de prensa organizado en Madrid, ya me habían llegado ecos de su éxito allende los Pirineos. ¿Y cómo puede la historia de un millonario tetrapléjico que se pone al cuidado de un negro de los bajos fondos de París y de su relación arrastrar a las masas de esa manera? A priori se podría tender a creer que con semejante argumento la peli habría de ser un dechado de lágrimas y tristeza, nada más lejos (not even close), es más bien todo un canto a la vida y un ejercicio de ingenio, humor y picardía para eludir un facilón melodramatismo. Ambos personajes, tanto Philippe (François Cluzet) como Driss (Omar Sy) además de estar genialmente interpretados, son un ejemplo de superación de las condiciones personales, de lucha y apoyo mutuo, especialmente una vez que se conocen y afianzan su relación, por voluntad de ambos, pues nadie es amigo de quien no quiere. No obstante, la evasión del dramón a veces puede desembocar en cierta frivolidad, y en saltarse los pasos previos al asentamiento de la amistad de los protagonistas, dándole a veces un cierto aspecto de sit-com, aunque eso sí, divertidísima. En cualquier caso, cada vez que me asaltan esos pensamientos “Esto no puede ser, nunca serían amigos dos personas tan distintas, es una exageración cómica…” me desembarazo de ellos pues es verdad, realmente basado en hechos reales, donde los extremos se tocan y superan a la ficción. Un carácter vitalista y jovial la impregna entera, empezando por la animada música, la agilidad narrativa, y un hilarante guión con su chorrito de gravedad puesto en la relación de Driss con su desestructurada familia y de Philippe con su tragedia física y personal con respecto a su hija, en un delicado equilibrio del lado siempre de la positividad y el buenrollismo.

Por encima de todo, una loa a la amistad sin fronteras, más allá de edad, condición social o color de piel. Otro aldabonazo del cine francés, que se abre paso, como la que ya conquistara el Olimpo cinematográfico, The Artist con sus cinco estatuillas Oscar de las buenas.

Nunca un minusválido transmitió tantas ganas por vivir. A disfrutarla: Intocable. Increíble. Imprescindible.

NOTA: 9

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2 comentarios leave one →
  1. 12 abril, 2012 22:42

    Grande Santi, me ha encantado la crónica, igual que la película. Te echamos de menos, vuelve pronto. Bobi.

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