Intocable

TÍTULO ORIGINAL: Intouchables
DIRECTOR: Olivier Nakache, Eric Toledano
NACIONALIDAD: Francia
AÑO: 2011
El otro día me desayuné la noticia de que Intocable había alcanzado el millón de espectadores en España. “Con razón” me dije, y es que no es para menos, teniendo en cuenta que se trata de la película de habla no inglesa más taquillera de la historia del cine. Ahí queda. Y como tantas perlas (esta ya ristra) de la industria vecina, buena parte de la clave de su éxito ha sido el boca-oreja, no en vano antes de haberla visto en el pase de prensa organizado en Madrid, ya me habían llegado ecos de su éxito allende los Pirineos. ¿Y cómo puede la historia de un millonario tetrapléjico que se pone al cuidado de un negro de los bajos fondos de París y de su relación arrastrar a las masas de esa manera? A priori se podría tender a creer que con semejante argumento la peli habría de ser un dechado de lágrimas y tristeza, nada más lejos (not even close), es más bien todo un canto a la vida y un ejercicio de ingenio, humor y picardía para eludir un facilón melodramatismo. Ambos personajes, tanto Philippe (François Cluzet) como Driss (Omar Sy) además de estar genialmente interpretados, son un ejemplo de superación de las condiciones personales, de lucha y apoyo mutuo, especialmente una vez que se conocen y afianzan su relación, por voluntad de ambos, pues nadie es amigo de quien no quiere. No obstante, la evasión del dramón a veces puede desembocar en cierta frivolidad, y en saltarse los pasos previos al asentamiento de la amistad de los protagonistas, dándole a veces un cierto aspecto de sit-com, aunque eso sí, divertidísima. En cualquier caso, cada vez que me asaltan esos pensamientos “Esto no puede ser, nunca serían amigos dos personas tan distintas, es una exageración cómica…” me desembarazo de ellos pues es verdad, realmente basado en hechos reales, donde los extremos se tocan y superan a la ficción. Un carácter vitalista y jovial la impregna entera, empezando por la animada música, la agilidad narrativa, y un hilarante guión con su chorrito de gravedad puesto en la relación de Driss con su desestructurada familia y de Philippe con su tragedia física y personal con respecto a su hija, en un delicado equilibrio del lado siempre de la positividad y el buenrollismo.
Por encima de todo, una loa a la amistad sin fronteras, más allá de edad, condición social o color de piel. Otro aldabonazo del cine francés, que se abre paso, como la que ya conquistara el Olimpo cinematográfico, The Artist con sus cinco estatuillas Oscar de las buenas.
Nunca un minusválido transmitió tantas ganas por vivir. A disfrutarla: Intocable. Increíble. Imprescindible.
NOTA: 9
Alexia
TÍTULO ORIGINAL: Alexia
DIRECTOR: Pedro Delgado
NACIONALIDAD: España
AÑO: 2011
El goteo de películas que se centran su mensaje en Dios y el cristianismo es continuo. El último ejemplo es “Alexia”, película que relata en primera persona la vida de Alexia González-Barros, una niña que murió en 1985 a la edad de catorce años en olor de santidad. El documental sigue la línea de La última cima de Juan Manuel Cotelo, que trataba de la vida del sacerdote Pablo Domínguez, y que también distribuyó European Dreams Factory.
Aunque ya se dijo en la premiere que tuvo lugar en el cine Palafox de Madrid el pasado miércoles 4 de mayo, que esta cinta no iba contra nadie, resulta evidente que nace como reacción a la infumable Camino de Javier Fesser, que se basa libremente en la vida de Alexia, tergiversando y manipulando la bonita historia de esta niña santa.
La cantante Miriam Fernández se encarga de poner la voz en off de Alexia, quien va contando su corta vida, ayudada por su ángel de la guarda, Hugo, desde que nació hasta que cayó enferma y murió por un cáncer en la médula. El relato, sobrio y lleno de humor, va alternando los vídeos en los que aparece (muchos, dado que el padre era un gran vídeo-aficionado) con fotos, dibujos, citas y entrevistas a familiares y amigos suyos que dan testimonio de una chica sencilla, alegre, valiente y piadosa. Al estar en proceso de beatificación, la labor de documentación debe de haber sido relativamente fácil, así como la recopilación de material para la película, por la gran cantidad de vídeos y fotos que han puesto a disposición de la producción, que tiene gran mérito por lo escaso del presupuesto.
Quiero hacer mención especial a Jerónimo José Martín, crítico de cine y presidente del Círculo de Escritores Cinematográficos, quien ha se ha puesto al otro lado de las cámaras para encargarse del guión y de la producción asociada. Enhorabuena Jero, buen trabajo.
Una historia que merece la pena ser vista y contada. Alexia es una tragedia preñada de alegría, un paradigma de fe y serenidad ante los sufrimientos de la enfermedad.
Se estrenará el próximo 13 de mayo en unos pocos cines de España. En concreto en Madrid será en el Palafox, Dreams Palacio de Hielo, y en sendas salas de Alcalá de Henares y las Rozas.
Encontrarás dragones

Cartel de la película
TÍTULO ORIGINAL: There be dragons
DIRECTOR: Roland Joffé
NACIONALIDAD: EEUU
AÑO: 2011
DURACIÓN: 120’
“Encontrarás dragones” ha venido a llamarse la última película del británico Roland Joffé (Los gritos del silencio, la Misión), en referencia a las inscripciones que aparecían en los mapas medievales cuando se trataba del fin del atlántico, el fin del mundo, donde podía haber hasta dragones. Y como plato fuerte encontraremos a Charlie Cox en el papel de Josemaría Escrivá, el fundador del Opus Dei y pretexto fundamental de la película.
La historia se va contando retrospectivamente a sí misma, a través de la voz moribunda de Manolo Torres, un amigo de la infancia de Escrivá, que le revela a su hijo su vida a propósito de un libro que quiere escribir éste sobre san Josemaría. Entonces Roberto (Dougray Scott), el hijo, enfrentado hacía años con su padre, va descubriendo la amistad que le unía con Josemaría, que habían compartido un año de seminario, y que ambos habían sufrido los horrores de la Guerra Civil española, Torres como miliciano republicano y espía de los nacionales, y Escrivá perseguido por su condición de sacerdote.
Es una lástima que el aspecto más jugoso de la producción, todo el que se refiere al Opus Dei y su fundación, se trate de una manera tan meliflua, desapasionada, cuando es lo más crucial de la película, mucho más que la historia paralela del pelotón republicano que avanza hacia Madrid, tópico de cinta bélica y muchísimo menos interesante. Parece como si se hubiera querido pasar por la vida de san Josemaría un poco de puntillas, sin entrar en polémicas ni en temas candentes, cuando es un tema que suscita controversia a la primera de cambio. No critico la discreción del tratamiento, de hecho creo que es exquisito además de objetivo (el director Joffé es agnóstico y no tiene nada que ver con el Opus) y preciso también, porque me consta que se han documentado a conciencia y los episodios que aparecen se ajustan a lo que pasó en realidad. No encontrarás una réplica a la peli Camino de Javier Fesser, en absoluto, pero sí que se podría haber hecho más énfasis en la bonita y difícil historia de la fundación del Opus Dei. Por no hablar del culebrón de Manolo Torres con los republicanos, enamorado de una brigadista húngara (Olga Kurylenko), que está con el capitán del pelotón y no le corresponde.
Comete el pecado capital de la soberbia, va muriendo en su excesiva ambición de ser a la vez cine bélico, biopic hagiográfico y drama folletinesco. Cómplice de ello es el guión, no demasiado pulido, que tiene algunas inconsistencias notables, a saber, la falta de conexión entre las dos historias, máxime cuando sus protagonistas son dos amigos de la infancia que podrían haberse reencontrado años después, durante la guerra, con la consiguiente tensión dadas sus diferencias, y un final pseudo-místico que rompe el tono sobrio y ajeno a efectismos anterior en cuanto a religiosidad se refiere. O el excesivo maniqueísmo entre los protagonistas, un poco básico, donde se notan también los vértices del guión.
La factura técnica es imponente, y está cuidado cada detalle en la ambientación para recrear la época con gran realismo. Chapó. Estupenda dirección artística, interpretaciones muy conseguidas, y algunos destellos de maestría como los de Geraldine Chaplin o Derek Jacobi.
En definitiva una película menor, que se pierde un poco por el camino para no encontrarse, aunque dejando buen gusto y puede que picando la curiosidad de los que no conozcan la vida del gran santo que fue san Josemaría.
PUNTUACIÓN: 6
Cisne negro
TÍTULO ORIGINAL: Black Swan
DIRECTOR: Darren Aronofsky
NACIONALIDAD: EEUU
AÑO: 2010
DURACIÓN: 103’
Cisne negro, cine negro. Portento Portman. ¿Cisne blanco? En el blanco. Crítica y público se unen en una cálida ovación cuando baja el telón de El lago de los cisnes, con Natalie Portman en el papel principal. Es Cisne negro una de esas películas que no para de comentarse, de la que se oye hablar en el metro a propósito de un cartel gigante, en las tertulias de la radio, en fiestas y a los amigos, el que no la ha visto es un paria y entre los que ya lo hemos hecho siempre hay aguerridos defensores y tibios escépticos. Pero todo el mundo coincide en algo: es buena. Y en alguien: Natalie Portman. Así como en las películas de Clint Eastwood, éste hace de Clint Eastwood, o como Julia Roberts, Natalie hace de Natalie, en un sentido más trascendente, tanto se mimetiza con el papel que lo hace transparente, es ella porque no es ella en absoluto, la bailarina de ballet de la que ninguno nos acordamos del nombre, se ha convertido en Natalie Portman, y eclipsa todo lo demás. Mientras la vemos ensayar nos está dando una lección de interpretación perfecta por la que será recordada siempre. Justo Óscar.
Reprimida y sobreprotegida toda la vida por su madre, conocemos al principio a una niñita tímida y temerosa, que vive por y para el baile. Una chica frígida e inestable psicológicamente. El desequilibrio definitivo viene cuando el director de su compañía (Vincent Cassel) la elige para interpretar a la reina cisne, dividido en dos papeles: el cisne negro y el cisne blanco. Dada su pulcritud y excesivo perfeccionamiento de la técnica, su cisne negro no es lo suficientemente salvaje, lo suficientemente libre. Entonces entra en una espiral de paranoia y manía persecutoria al creer que una de sus compañeras (Mila Kunis) quiere robarle el puesto. Sin embargo, esa precisamente la manera en la que va descubriendo su espíritu indomable de cisne negro y sepultando al blanco, llegando al punto de matarlo, de suicidarlo, de suicidarse por el arte, consumida por la representación de su vida.
Adjetivos que me saltan a la boca cada vez que me preguntan por la película son “angustiosa, turbia, opresiva, tortuosa, agobiante…” consigue reducir el espacio vital de la protagonista y del espectador hasta asfixiarnos, creando la atmósfera de esquizofrenia que padece nuestra peculiar heroína. La transformación que sufre Natalie Portman es común a la película, a medida que avanza va ensombreciéndose, va adquiriendo el tono de peli de miedo que se va intuyendo de antes. Como le reprocha el director de la compañía a la bailarina, que tiene que soltarse, (“let it go!”, “¡Déjate llevar!”), la cinta se deja llevar por los caminos del terror psicológico y las alucinaciones para prodigarse más hacia el final, una táctica en la que es experto el director, Darren Aronofsky, como ya demostró en su obra de culto Réquiem por un sueño, de los finales más desmoralizantes y brutales del cine contemporáneo.
PUNTUACIÓN: 8
Memorias de un Apoto (y VII)
No se puede negar el indiscutible carácter espiritual del viaje. Quien más quien menos, se descubre a sí mismo en estos planes, y desde mi enfoque religioso católico –compartido por la institución del CEU y de la mayoría de los sitios en los que estuvimos– ha sido una oportunidad única de introspección y conocimiento propio a la luz de la fe. Una fe sin la que no se explican las misiones como la de Kamabai, el apoyo fundamental cuando faltan los resultados al corto-medio plazo. Y es que muchas veces son desesperantes los fracasos de los proyectos, ya sea por indiferencia de los locales, vaguería o malicia. “¡Pero no se dan cuenta de que es por su bien?” Saltaría cualquiera, pero José Luis conserva la calma, si hay que pelearlo lo peleará hasta el final. Siempre tiene todo en mente: las cuentas, la comida, los obreros, los voluntarios, el contenedor, las catequesis, la consulta en Kamabai, los fritambos (unos cervatillos monísimos que tienen), los coches, la gente que le viene a pedir consejo… ¡Y yo que al principio creía que estaba en las nubes y que no se sabía ni mi nombre! La verdad es que me dio una buena lección de humildad cuando contemplé todo el bien que hacen, me sentí un poco avergonzado por haber pensado mal de él en un principio por deslenguado, prejuicios que se desmoronaron a la primera de cambio. Tiene un corazón que no le cabe en el pecho, como su compañero Manuel, filipino, la discreción personificada, una bellísima persona que soportó nuestras continuas idas y venidas y cambios de horarios que le traían de cabeza venga a fumar hasta que los triunfitos (como nos llamaba José Luis) se dignaran a estar listos para comer. Ambos nos advertían igualmente decepcionados del interés de las amistades en aquella sociedad, que la mayoría sólo pensaba en cómo sacar provecho de la relación cuando se acercaban a nosotros, ingenuos. Un cúmulo de circunstancias adversas en las que cualquiera hubiera tirado la toalla hacía mucho, pero Dios sabe más.
Resulta obligado referirse a la integración y labor en desarrollo y pastoral de la Misión. Ya no son solo las escuelas y pozos construidos, sino las catequesis y formación de profesores y profesionales que van labrando poquito a poco un futuro algo más alentador. Buen ejemplo de ello son los proyectos de la Comunidad de Madrid Pikines (de pikin, niño en krio y con el plural a la española) en los que estaba trabajando Rodrigo. Así como el Olé Proyect Kamabai, de claro sabor español, que subvenciona una escuela de formación profesional. Y por supuesto, la evangelización: alma de toda Misión Católica. La demostración práctica la tuvimos en la aldea de Bumban Kakendeka, el caluroso domingo 18 de julio, a la que llegamos cruzando ríos y selva por caminos inhóspitos con las ramas pegándonos a los que íbamos subidos en el remolque de la camioneta. Allí José Luis dio la Misa y construyó su homilía a partir de lo que iban contestando los feligreses a sus preguntas, con un tono sencillo y cercano, a través de símiles y metáforas como hacía el propio Jesucristo en su predicación. Fue impresionante. Un momento especialmente emotivo fue el del Padrenuestro, en el que Grandpa pidió a nuestra Eva y a una chica negrita que juntaran las manos para rezar como hermanas a un mismo Papa God. Naturalmente era tan querido José Luis por el pueblo sierraleonés, un hombre que ha sabido hacer de la sentencia de Tagore su forma de vida: “Soñé que la vida era alegría. Desperté y vi que la vida era servicio. Serví y comprendí que en el servicio estaba la alegría.”
Un descubrimiento como el del pescador del Evangelio que encuentra una perla y vende todo lo que tiene por rescatarla, ha sido el proyecto de Sierra Leona, ¡semejante diamante! Es momento de transmitirlo, de comunicar la buena noticia, que vale la pena la aventura de entregarse a los demás.
Blood Money, el valor de una vida
DIRECTOR: David K. Kyle
NACIONALIDAD: EEUU
AÑO: 2010
DURACIÓN: 90’
Blood Money es una película valiente, un documental que se atreve a enseñar la trastienda de la industria del aborto que se mueve en EEUU con todo un entramado para lucrarse a costa de asesinar a los más inocentes. Valiente porque cuenta la verdad de una realidad lacerante para la sociedad y pone el grito en el cielo por la legalización de una de las mayores aberraciones de nuestro tiempo. Lástima que este clamor se vaya a escuchar tan bajito, por lo menos en España, ya que en el caso concreto de Madrid, la capital, sólo se va a estrenar en dos de sus cines: los cines Paz (c/ Fuencarral 125) y los Dreams Palacio de Hielo (c/ Silvano 72). Sin embargo, todos los interesados en que se proyecte en sus ciudades pueden solicitarlo a través de internet en www.bloodmoneylapelicula.com y si hay suficientes peticiones se estrenará. La distribución corre a cargo de European Dreams Factory, también responsable de La última cima y llamada a difundir películas comprometidas y de gran calado como estas.
Narrada por la sobrina de Martin Luther King Jr., empieza desde un planteamiento muy jurídico y legalista, con demasiada profusión de detalles sobre la ley y los jueces en Estados Unidos, pero con una premisa muy interesante: en los setenta, cuando se legalizó el aborto en ese país, los jueces legislaron en contra de la Constitución, destruyendo el derecho fundamental a la vida de los bebés e inventándose uno nuevo por el que las mujeres podían decidir sobre esa vida. Pasada la perspectiva legal que puede resultar más densa, se centra en la visión científica, incontestable ahora que se sabe con certeza que el embrión ya se trata de una persona distinta a la madre con código genético propio. Por último entra en la cuestión más personal y los intereses económicos en torno al aborto. Por medio de muchos testimonios tanto de mujeres dolientes por haber matado a sus hijos, como de personas arrepentidas de haber participado en este negocio y activistas pro-vida, se va revelando la gran mentira que se inculca a las mujeres para que aborten, las graves consecuencias que tiene en su salud física y mental y el abominable crimen del que se trata. Hacen bien en no ser explícitos con las imágenes como son algunas campañas anti-aborto, que enseñan fetos descuartizados, aquí es más elegante, el relato de las personas implicadas es razón suficiente, narraciones muy elocuentes y algunas espeluznantes por su crueldad.
Tal vez habría sido mejor que se mostrase también el punto de vista de los abortistas, muchos, desgraciadamente, para poder contrastar sus argumentos y refutarles con mayor fuerza. En eso la cinta peca de parcial, así como en tomar la Constitución de los Estados Unidos de América como máximo garante de los derechos humanos cuando se debería apelar más bien a la moral y, en este caso particular, al propio sentido común.
Finalmente se añade un epílogo con el título de “El aborto en España” en el que se expone la realidad que está sufriendo nuestro país con la despenalización del aborto. Un extracto que todo el mundo debería ver para concienciarse de esta lacra y lo que supone. Difícil, lamentablemente, dada su escasa divulgación.
Podéis escuchar la crítica grabada para Radiocine en www.radiocine.org/podcast/critiBloodMoney.mp3
y consultar más sobre la peli en filmaffinty: www.filmaffinity.com/es/film463111.html
tráiler:
Memorias de un Apoto (VI)
Uno de los recuerdos más bonitos que guardo es de una desapacible mañana, del último domingo. Ya estábamos en River nº 2, el “resort” de playa donde descansamos al final del viaje y unos pocos habíamos madrugado para ir a Misa a un pueblo cercano. El sitio era una sencilla capillita al pie del mar, de hormigón visto, con tan solo los vanos de puertas y ventanas. Una virgen blanca de Fátima y un modesto altar completaban el mobiliario. El momento era de un encanto mágico, fascinante, indescifrable. El destino quiso que no llevásemos cámara para retratar el lugar, aunque en verdad fuera imposible captar el viento en la cara, el olor a humedad y el rumor de las olas. Como le comentaba a Cas, ninguna foto vendría a corromper aquel templo fuera del mundo y del tiempo, que dejaría un sello imborrable en mi memoria y que evocaré para siempre vívidamente. Bien pasadas las diez, la hora de empezar, se presentó el catequista quien nos explicó que el sacerdote encargado, italiano él, estaba muy mayor y hacía tiempo que no iba. Así que nos tuvimos que conformar con la Liturgia de la Palabra mientras el viento se empeñaba en derribar el jarroncito con flores que adornaba el altar. Al final del rito, el catequista nos pidió que cantásemos una canción piadosa en español, lo que no nos pilló por sorpresa, ya teníamos experiencia. El primer domingo en Makeni, habíamos asistido a Misa a la catedral, celebrada por el obispo, quien nos había pedido con anterioridad que preparásemos una canción. Cuando la Misa hubo terminado, a la primera alusión que nos hizo arrancamos a cantar el “Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alabaréee a mi Señooor” Miriyam a la guitarra emocionadísima, cuando nos paró porque simplemente estaba explicando a la gente quiénes éramos y a qué habíamos venido, lo cuál no dice mucho de nuestro inglés. Entonces cuando nos pidió una canción el catequista nos miramos y no lo dudamos, ¡Alabaré alabaré! Vergüenza ninguna. Fue una celebración preciosa, fiel reflejo de la comunión de la Iglesia Católica en todo el mundo, que hace comunidad hasta en las partes más remotas y perdidas donde ni siquiera pueden oír Misa… Esa misma tarde vino a nuestro alojamiento Dudley, un chico que se había sentado a mi lado en la capilla y que había venido andando desde el pueblecito. Me decía que no podía ir al colegio, que sus padres no tenían dinero, que le diera cincuenta mil leones, una cantidad desorbitada para confiársela a un niño. Le di un banderín de los jugadores del Real Madrid que ganaron la novena copa de Europa firmado por todos y un balón que nos quedaba. Antes de que se fuera le di dos mil leones para que cogiera un transporte para volver a casa. Llovía y empezaba a anochecer. Dios quiera que esté bien.






